Porongo es una buena yerba mate.

Muchas gracias, dirá usted. Muy amable, dirá usted, pero déjeme a mí decidirlo. Y usted tendrá razón, pero no nos habrá entendido. La razón por la que nosotros creemos ser una buena yerba tiene que ver desde ya con el sabor y todas esas cosas, pero se corresponde en realidad con el viaje que hace esta yerba desde la planta (no la planta industrial sino la planta de verdad, con ramitas y hojas) hasta usted.
Cuando pensamos en Porongo como nombre de esta yerba, además de elegir un nombre matero y sonoro, ancestral, de auténticas raíces quechua, lo hicimos con la secreta esperanza de que alguien –jocosamente– en algún momento diría algo como “Prefiero tomar Porongo, que es orgánica, antes que el ‘porongo’ que las marcas industriales meten en la yerba, con agroquímicos y toda esa porquería”. Ese comentario, quizás soez, deseado por nosotros, nunca ocurrió. Así que si quiere hacerlo usted, le sugerimos copiar este momento de ingenio y replicarlo nomás como comentario natural en su conversación cotidiana, como quien no quiere la cosa. Quedará usted como un duque o duquesa (no por la galletita, desde ya, sino por el título nobiliario)
SIN AGROQUÍMICOS, ORGÁNICA, SÍ.
¿Qué más decir de esto? Nada. No es necesario. Porque la letra chica de Porongo son ocho letras: ORGÁNICA. 
Pero si quiere más letra chica, le damos letras que valen la pena. 
Cómprese el libro Una Historia Sencilla de Leila Guerriero. Está buenísimo. Se centra en un bailarín de malambo, Campeón Nacional del Festival Nacional de Malambo de Laborde. Se lo recomendamos con ganas. Y si quiere conocer al campeón, se llama Rodolfo Gonzalez Alcántara y es la figura de nuestros anuncios. Un tipazo. Un verdadero campeón.
Porongo es una yerba orgánica misionera, porque viene de Misiones y tiene una misión: tratar de cambiar las cosas.
es una iniciativa completamente independiente de un grupo de personas tozudas con ganas de hacer las cosas bien, desde una escala pequeña, al principio, hasta que podamos competir hombro a hombro con las marcas grandes.

¿Qué pretendemos? algo tan simple como darle una buena yerba a mucha gente. ¿Se podrá? ojalá, es la respuesta.
¿Por qué qué esta alternativa tiene sentido? porque es importante que despertemos el paladar matero que responda a la yerba mate y no a la locura de agroquímicos que inundan muchos campos.

Es un proyecto romántico pero no estúpido. hace años que estamos pensando cómo lograr esto. ¿lo lograremos?

Repetimos: ojalá. Quijotadas como esta salen una cada mil.